Las 3 razones por las que Qatar no venderá al PSG


Este lunes de Semana Santa amanecimos con una información de Edu Aguirre —periodista que labora en el Chiringuito— que aseguraba que QSI (Qatar Sports Investments, fondo de inversión qatarí especializado en actividades deportivas y creado apenas en 2005) pondría en venta al PSG en cuanto sonara el silbatazo final de la Copa del Mundo de Qatar. Noticia que fue desmentida en menos de una hora.

Pero, ¿a qué se debe tal información? A dos temas. El primero, a que Mbappé no ha firmado con el RM, dado que su oferta no ha convencido al de Bondy. Y el buen Edu se dio a la (infame) tarea de crear el peor ambiente posible alrededor del PSG, en un tono similar a lo que vive el Chelsea: “¿Cómo es posible que el mejor jugador del mundo quiera quedarse en un Club que en cualquier momento cambia de rumbo… o que incluso puede desaparecer del mundo futbolístico?!?!?!”, sería el tono de la “exclusiva”, para rematar con “¡Y en cambio, no quiere firmar con el histórico club blanco!”. 

Y el segundo, a la confusión en temas de inversión, para lo cual pasemos a las tres razones por las cuales el PSG seguirá bajo la tutela qatarí durante mucho tiempo. Vaya, no sorprendería ver a Kylian defendiendo al Rouge et Bleu en la temporada… ¡de los Juegos Olímpicos de París!, y desde luego, bajo la tutela absoluta de Doha. 

1. ¿En qué radica esa confusión? En que hay muchos tipos de fondos de inversión en el mundo. Dos de ellos son los que atañen a este tema: el fondo soberano, que es creado por un Estado con fines estratégicos; y el otro es el fondo de riesgo, cuyo propósito es lograr el mayor rendimiento posible en una inversión que nadie había emprendido por los riesgos que implica. En el caso de los fondos soberanos, el Estado promotor mantiene el control de las empresas que crea, precisamente para asegurar tal estrategia; mientras que los fondos de riesgo supervisan la administración (mediante diversos candados legales, financieros y fiscales), pero ésta queda en manos de los inversionistas originales. 

Un ejemplo muy conocido y reciente de un fondo de riesgo es el de CVC, sociedad con base en Londres y Luxemburgo, que invierte enormes cantidades de dinero en muy diversos giros, sectores y países. Una de sus más conocidas es la que realizó tanto en la Liga española de fútbol, como en la Liga francesa. En ambas casos se estableció un valor de las ligas a 10 años y el fondo invierte un porcentaje de participación en la sociedad, que en estos casos fue del 10%. La administración queda en manos españolas y francesas, respectivamente, y al término de los 10 años el fondo vende su participación a los socios originales, obteniendo además del valor de salida, los rendimientos que en ese periodo le hayan correspondido. En el caso español dieron un valor estimado de 28 mil millones de Euros, por lo que aportaron 2 mil 800 millones a los Clubes, que se reparten entre los Clubes españoles a través de fórmulas definidas por la Liga. 

En el caso de los fondos soberanos la situación es completamente distinta. El más famoso de ellos es el Fondo Noruego, que mantiene asientos en el consejo de administración de Facebook —por citar un solo caso— con capacidad de veto. No tienen ninguna intención de salir de esa firma (ni en 10 o 20 años) y sus consejeros fueron determinantes para que la firma estadunidense abriera sus algoritmos a las autoridades y se evitara el abuso de información personal. Todo ello en detrimento del valor de Facebook y con ello, de la inversión noruega. Pero como se trata de un asunto estratégico, la inversión y su rendimiento pasan a segundo término.


De manera similar, para Qatar el PSG no trata sobre una inversión en un evento deportivo (la Copa del Mundo 2022, como suponen esos hispanos confundidos), del que se tenga que obtener determinado rendimiento financiero, sino de un asunto estratégico para su supervivencia como nación independiente. Para tener el contexto completo, relataremos un poco de historia. Qatar negoció su independencia del Reino Unido a finales de la década de 1960. Sus poderosos primos y vecinos de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han visto surgir, desde entonces, a una potencia económica de la mano de un energético que aquellos despreciaban en un mundo dependiente del petróleo, el gas. Y los qatarís se dieron a la tarea de sobrevivir, manteniendo cercanos relaciones con Occidente, empezando con los Estados Unidos (a la base militar estadunidense establecida en Doha, el gobierno qatarí le inyectó mil millones de dólares para su modernización, apenas en 2018). 

Desde principios del Siglo XXI se estimaba que el mundo dejaría de depender del petróleo en un periodo de 50 a cien años. Y que el energético suplente inmediato sería el gas. De ahí que la comunidad árabe se dio a la tarea de presionar a sus primos qatarís para que el precio del gas se definiera a la par que el del petróleo y desde Riad o Abu Dabi, no desde Doha. Propuesta rechazada una y otra vez por la casa real qatarí, de apellido Al Thani, que inició inversiones en muchos frentes no solo domésticos, como la citada base militar estadunidense y otra más turca, sino principalmente occidentales (el fondo soberano qatarí tiene el 20% de Iberdrola, por poner solo un ejemplo español —guiño a Pedrerol— de los múltiples existentes en todo el mundo) y, entrando en materia, una estratégica defensa deportiva en el mundo occidental. 

Y qué mejor que invertir en el deporte mundial, el fútbol. De ahí lo especializado del QSI, fundado con dos propósitos estratégicos: adquirir un equipo en una capital europea y organizar una Copa del Mundo, haciendo de cualquier agresión al territorio qatarí no solo noticia de una semana (como los grandes premios de Fórmula 1), sino la agresión nada-más-y-nada-menos que al equipo de la Ciudad Luz. La estrategia Qatar-PSG consiste pues en hacerse muy visible en Occidente. De ahí que la meta de ganar todas las veces posibles la UCL no es sino un paso para crear una leyenda deportiva, del orden de los New York Yankees o los Dallas Cowboys, que “blinde” a Qatar de agresiones territoriales. 

2. ¿Qatar necesita recuperar la inversión destinada al PSG? Para enero de 2021 Qatar se levantó triunfante de un embargo árabe cuyo costo oscila entre 60 y 120… ¡mil millones de dólares!, durante los 4 años que duró. Embargo que estaba destinado a restar poder de negociación a Doha en lo que al precio del gas se refiere y que se levantó sin que una sola de las cuatro demandas árabes se cumplieran. El costo para sus derrotados primos árabes se desconoce. 

QSI compró al PSG en 70 Millones de Euros MDE y 11 años después tiene un valor estimado que oscilaría entre los 2 mil 500 y los 3 mil MDE. Y sigue invirtiendo, ya que las mejores instalaciones de formación deportiva en el fútbol mundial están siendo construidas por el PSG a 30 kilómetros de París, en una superficie de 74 hectáreas que albergarán a 18 campos deportivos y un estadio para 5 mil espectadores, entre muchas otras cosas que caben en una superficie donde se encuentra un castillo propiedad de Luis XIII. ¿A cuánto asciende esa inversión? Al menos, 350 MDE —es decir, algo así como dos veces el bono ofrecido a Mbappé por renovar con el Club.


¿Venderán el actual centro de entrenamiento para financiar la Ciudad Deportiva? No, el Camp des Loges (también conocido como Centro Ooredoo) será destinado para el equipo femenino, en su totalidad, con las adecuaciones que se necesiten para ello y cuyo costo… es irrelevante para la estrategia qatarí. Como el fondo noruego en el caso de Facebook, QSI no está verificando inversiones en París, sino el posicionamiento qatarí en el largo plazo. 

3. El orgullo qatarí no da para más derrotas, alegan desde alguna oficina española expertos en el comportamiento social… español. El 4 de abril de este 2022 Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG y también de la Asociación de Clubes Europeos (ECA por sus siglas en inglés), declaró que la final de la UEFA Champions League tendría que ser un espectáculo más grande que el Súper Bowl, dado que mientras el máximo evento estadunidense capta la atención de 120 millones de espectadores, la final de la UCL es vista por 700 millones de personas en todo el mundo. En su corta gestión, Nasser ya consiguió que la ECA comparta los derechos televisivos de la final de la UCL con la UEFA, a partir del torneo 2024, cuando participarán 36 equipos con un incremento del 39% en el valor comercial. “Tenemos que explorar fuentes de ingresos adicionales… mi sugerencia es tener un departamento creativo y de entretenimiento como parte de una nueva empresa conjunta entre la UEFA y la ECA… estamos pensando en nuevas sedes, nuevos mercados, nuevos formatos”, dijo nuestro presidente.


Nasser sabe que la NFL es una empresa con áreas especializadas y es justamente lo que está impulsando en Europa y lejos de una Súper-liga (también conocida como Súper-fraude) que divida a los equipos en dos grandes bloques: los ricos de siempre y los pobres de siempre, en las sedes de siempre y con los canales comerciales… sí, adivinaron, de siempre. Nada de eso. A explorar nuevos mercados, sedes… negocios nuevos pues. 

El cacareado orgullo qatarí es en realidad, un afilada arma de defensa de alcance global, para garantizar su supervivencia como nación independiente y en cuyo camino la familia Al Thani ha aprendido a hacer muchos otros negocios, como organizar mundiales de fútbol… o hacer del PSG un modelo de inversión deportiva en el mundo. 

Asi que Qatar no venderá al PSG al terminar el Mundial. Si hubiera un argumento de defensa mejor a la constante presencia en el mayor mercado deportivo del mundo, del que estamos pendientes africanos, latinoamericanos, estadunidenses… no dudo que lo harían. Pero no hay nada parecido a ello. Y el escaparate de los Juegos Olímpicos en París 2024 garantiza que QSI impulsará que su equipo, nuestro querido PSG, será protagonista en la UCL. Una y otra y otra vez.

soloparisiens.com

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