Un partido con muchas historias: El relato del PSG 3-1 Nantes

Foto extraída de: psg.fr

Ambiente de inicio de temporada tras dos semanas de paréntesis de las ligas europeas –que dieron lugar a las rondas clasificatorias de las selecciones nacionales. Cánticos festivos, cohetones, pirotecnia roja, como si el Parc fuera una máquina que entra en calor, donde el motor es, siempre es, la Tribune Auteuil que ese sábado 20 de noviembre conmemoraba treinta años como Ultras parisinos, la porra organizada que nunca deja de animar.

Y treinta fueron también los minutos del encuentro donde vimos velocidad pura, con llegadas claras del tridente que ya hace magia pero que aún no marca goles que parecen claros. Dos mano a mano perdidos por el 30 argentino ante un inspirado Lafont, que de seguir así lo veremos compitiendo en Europa en poco tiempo. Un Ney jugando como punta izquierda que se comienza a rotar con un Messi cada vez más conectado. El gol, del de Bondy, contundente, a pase del brasileño.

La parte baja solvente a pesar de no contar con los titulares Marquihnos y Kimpembé. Laterales que jugaron más como defensas que recuperan pronto los balones para entregarlos a los dos obreros de mayor lujo en Europa, Paredes y Verratti. Fluidez que merecía cuatro goles –pero esto no es de merecer, sino de concretar– y que mostró al mejor Poche como técnico en París hasta hoy. ¿Jugador de ese primer lapso? El director técnico.

Segundo tiempo que arrancó sin cambios en los jugadores pero sí en el parado de los equipos, con un Nantes mucho más adelantado, anticipando las recuperaciones de balón y con su #10, Blas, haciendo de la construcción ofensiva una encrucijada para nuestros centrales-no-centrales. Adelante, historia que se repite. Un par de llegadas claras de los nuestros que se niegan a terminar en las redes y lo de siempre, el sufrimiento innecesario, los reclamos en chats, los fantasmas de los puntos que se escapan tras una falta fuera del área de un Navas poco acostumbrado a ello y luego de que Kehrer fuera superado precisamente por Blas. Nuestro 'Bambi' sí que está acostumbrado a verle las espaldas a quien debe marcar. Roja directa al tico.

Cambio que a muchos dejó boquiabiertos para darle lugar a un sorprendido Rico, Neymar le deja el gafete de capitán a Kylian. Relevo natural que el 'Milestone' del proyecto le deje la capitanía al pilar del futuro del equipo. ¿Por qué no sacó a Messi? Porque Leo estaba predestinado, lo sabía su colega argentino desde la banca, a otra cosa en este encuentro.

Atajada de Rico que nos hacía pensar que, de nuevo, nuestro portero (el que sea, diría Manu) sería la figura del encuentro. Pero cayó el empate tras un cabezazo que Diallo tendrá que ver en repetición. Fuera de lugar me parecía pero la discusión del VAR se centró en si el balón había rebasado la línea de gol. Lo hizo.

A pesar del empate, el motor del equipo nunca paró. Los Ultras no cesaron de cantar, de alentar, de convertirse en el #12 que toda federación desea para sus selecciones. Grande Nasser al reconciliarlos (casi a todos) y hacerlos parte sustancial del proyecto. Y el motor despertó al corazón. Cambios que mandaron a Verratti y Paredes a tomar aliento para el miércoles próximo. Pase del mago argentino a un Bernat que entraba solo por la punta izquierda pero que topa con un férreo defensor amarillo que desvía la trayectoria del balón para decretar el 2-1. Golazo. Auto-golazo.

Injusticia clamaban en algún momento los comentaristas televisivos, olvidando y lamentando por momentos las llegadas roji-azules del primer tiempo. Y al 85’ una descolgada que nace de Wijnaldum, que continúa Messi, que cede al nuevo capitán que conduce como si de Ney se tratara, que el futuro de Kylian en París (si sus sueños infantiles no lo dejan en paz) es como #10. Y cayó el primer gol de Messi en la Ligue1. Vendrán muchos más pero éste lo disfrutamos como si fuera el más valioso porque le daba justicia al marcador, profetizado por Neymar un par de días antes.

Tres a uno seguíamos comentando mientras veíamos al agradecido corazón acercarse al motor, como siempre lo hace al final de cada partido. Esta vez no iban entrelazados de las manos porque sostenían como pequeño tributo una enorme lona uniéndose al festejo de esos treinta años que solo algunos en la tribuna los han disfrutado y llorado en vivo pero que los de cancha, los del resto del estadio y los que lo vivimos por televisión lo llevamos como parte de nuestro día a día. ¡Allez Auteuil! Porque en México todos-somos-ultras.

La clasificación después de la jornada 14:

  1. PSG: 37 puntos (+18)
  2. Niza: 26 puntos (+14)
  3. Rennes: 25 puntos (+12)
  4. Lens: 24 puntos (+7)
  5. Marsella: 23 puntos (+8)

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